La tarde venía tranquila. Las puertas del
Teatro Nacional Cervantes estaban abiertas de par en par. El lugar estaba lleno de público, actores y miembros del jurado de los
Premios María Guerrero que más tarde se iban a entregar. De a poco la gente fue entrando al auditorio y los pasillos quedaron desiertos, con algún que otro periodista. Minutos antes de que comience la ceremonia llegó
Mirtha Legrand.
Con un traje en tono celeste e impecable entró al teatro para entregar y recibir un premio.
La conductora fue seguida por una gran cantidad de noteros que estaban al
"acecho".
Martín Pepa, un participante de
Gran Hermano, devenido en notero
CQC, se animó a pronunciar la palabra prohibida:
"Juanita".
Mirtha siguió caminando sin contestar y se escuchó de fondo, a alguien que decía:
"Pregúntenle por su carrera, no por su vida personal".
Pepa y el equipo de
CQC quedaron atrás, el resto de los periodistas la siguió y la interrogó sobre su futuro en la televisión, a lo que la conductora contestó que es una posibilidad abierta. Más tarde, desde la organización del evento, le aseguraron a la conductora de los almuerzos que los noteros del programa que conduce Ernestina Pais habían quedado afuera de la sala.
Al comienzo de la ceremonia,
Norma Duek, presidenta de la Asociación Amigos del Teatro Nacional Cervantes, le entregó a
Mirtha un premio por apoyar a la asociación y al teatro y, por ser la madrina de los
María Guerrero. También le agradeció por haber concurrido a la entrega, y contó que la tuvo que convencer para que asistiera. Mientras, los chicos de
CQC seguían afuera.
Informe de Dolores MorenoFuente:
La Nación